Le llaman a los ojos las ventanas del alma, simplemente porque estos dejan entre ver; entre la delicadez y la elegancia que tienen, hasta el más leve de nuestros pensamientos, con los ojos somos capaces de decir de todo sin necesitar una palabra.
domingo, octubre 09, 2011
miércoles, octubre 05, 2011
"El que quiera ser amado, que ame"
Le Preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:
... La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad. La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.
"El que quiera ser amado, que ame".
lunes, septiembre 19, 2011
El corazón perfecto...!
Hay quienes tienen un corazón perfecto... Y todavía lo
presumen como si fuera una gracia.
Un día un joven se situó en el centro de un poblado y
proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos
admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en
él ni máculas ni rasguños.
Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que
hubieran visto.
Al verse admirado, el joven se sintió aún más orgulloso, y
con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
De pronto, un anciano se acercó y dijo: "Porqué dices
eso, si tu corazón no es ni tan aproximadamente hermoso como el mío?"
Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del
viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices
y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por
otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes
irregulares en su alrededor.
Es más; había lugares con huecos, donde faltaban trozos
profundos. La mirada de la gente se sobrecogió - ¿Cómo puede él decir que su
corazón es más hermoso?, pensaron.
El joven contempló el corazón del anciano y, al ver su
estado desgarbado, se echó a reír.
"Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu
corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de
cicatrices y dolor."
"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón
luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz
representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi
corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su
vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó
abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes -por los cuales
me alegro- porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."
"Hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo de
mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció a cambio un poco del suyo.
De ahí quedaron los huecos -dar amor es arriesgar- pero a pesar del dolor que
esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo
amando y alimentan la esperanza que, algún día, tal vez regresen y llenen el
vacío que han dejado en mi corazón."
"Comprendes ahora lo que es verdaderamente
hermoso?"
El joven permaneció en silencio. Las lágrimas corrían por
sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven
corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón;
luego, a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho, y con el tapó
la herida abierta del joven.
La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber
sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.
El joven miró su corazón, que ya no era perfecto, pero
lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su
interior.
miércoles, agosto 31, 2011
viernes, julio 29, 2011
REGALOS DE RABIA Y DE RENCOR
Él era un profesor comprometido y estricto, conocido también por
sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la
clase de fin de año, mientras el maestro organizaba unos documentos
...encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma
desafiante le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase, es que
no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de ver su
cara aburrida.
El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que
el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró
al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
- ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva
pregunta.
- Por supuesto que no. -Contestó de nuevo en tono despectivo el
muchacho-.
- Bueno, -prosiguió el profesor- cuando alguien intenta ofenderme
o me dice algo desagradable, me está ofreciendo "algo". En tu caso,
es una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido-
- Muy sencillo, -replicó el profesor- Tú me estás ofreciendo
rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso,
estaré aceptando tu regalo. Y yo, mi amigo, en verdad, prefiero
obsequiarme mi propia serenidad.
¡Muchacho!, -concluyó el profesor en tono gentil- La vida nos da la
libertad de amargarnos o de ser felices. "Tu rabia pasará, pero no
trates de dejarla conmigo , porque no me interesa. Yo no puedo
controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que
yo cargo en el mío. Cada día, en todo momento, tú puedes escoger
qué emociones o sentimientos quieres poner dentro de ti, y lo que
elijas, lo tendrás hasta que decidas cambiarlo, porque es tan grande
la libertad que nos da la vida, que hasta tenemos la opción de
amargarnos o de ser felices".
jueves, julio 28, 2011
martes, julio 12, 2011
La Gratitud.
Dicen que de todos los sentimientos humanos la gratitud es el más efímero de todos. Y no deja de haber algo de cierto en ello. El saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Ya nuestras abuelas nos lo decían "de gente bien nacida es ser agradecida".
Para algunos es muy fácil dar las "gracias" por los pequeños servicios cotidianos que recibimos, el desayuno, ropa limpia, la oficina aseada... Pero no siempre es así.
Ser agradecido es más que saber pronunciar unas palabras de forma mecánica, la gratitud es aquella actitud que nace del corazón en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros.
La gratitud no significa "devolver el favor": si alguien me sirve una taza de café no significa que después debo servir a la misma persona una taza y quedar iguales... El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena.
La persona agradecida busca tener otras atenciones con las personas, no pensando en "pagar" por el beneficio recibido, sino en devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo. ¿Has notado como los niños agradecen los obsequios de sus padres? Lo hacen con una sonrisa, un abrazo y un beso. ¿De que otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta.
Las muestras de afecto son una forma visible de agradecimiento; la gratitud nace por la actitud que tuvo la persona, más que por el bien (o beneficio) recibido.
Conocemos personas a quienes tenemos especial estima, preferencia o cariño por "todo" lo que nos han dado: padres, maestros, cónyuge, amigos, jefes... El motivo de nuestro agradecimiento se debe al "desinterés" que tuvieron a pesar del cansancio y la rutina. Nos dieron su tiempo, o su cuidado.
Nuestro agradecimiento debe surgir de un corazón grande.
No siempre contamos con la presencia de alguien conocido para salir de un apuro, resolver un percance o un pequeño accidente. ¡Cómo agradecemos que alguien abra la puerta del auto para colocar las cajas que llevamos, nos ofrezca su hogar, o nos ayude a reemplazar el neumático averiado!
El camino para vivir el valor del agradecimiento tiene algunas notas características que implican:
- Reconocer en los demás el esfuerzo por servir
- Acostumbrarnos a dar las gracias
- Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: acomodar la silla, abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial...
- Acostumbrarnos a dar las gracias
- Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: acomodar la silla, abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial...
La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida.
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