Le llaman a los ojos las ventanas del alma, simplemente porque estos dejan entre ver; entre la delicadez y la elegancia que tienen, hasta el más leve de nuestros pensamientos, con los ojos somos capaces de decir de todo sin necesitar una palabra.
"Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente".